Publicado el 9 de mayo de 2013
AJUSTE DE CUENTOS. PATXI IRURZUN
PERIPECIAS DE UN ESCRITOR TÍMIDO
viernes, 10 de mayo de 2013
EN EL SUPLEMENTO TENDENCIES DE 'EL MUNDO'
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UNA ENTREVISTA A JAVIER LÓPEZ MENACHO PARA GARA
«Hay muchos libros escritos sobre la precariedad y muy pocos desde la precariedad»

Javier López Menacho
Autor de «Yo, precario»
Ha pasado de hombre-anuncio a escritor mediático en solo unos meses. En «Yo, precario», López Menacho (Jérez de la frontera, 1982) ha descrito, en una mezcla de literatura y crónica al más puro estilo del nuevo periodismo, sus desventuras en trabajos de subsistencia, ocasionales y mal pagados: hombre chocolatina, speaker en partidos de fútbol, controlador de máquinas de tabaco...
Patxi IRURZUN | IRUÑEA
«Yo, precario» es un retrato de una generación a la que le han sido escamoteados pasado, presente y futuro («Yo quería ser padre joven, tener una familia, y me hallo a años luz de eso», confiesa), pero también una reflexión sobre el culto al trabajo y el capitalismo como máquina apisonadora, todo ello, contado, sin embargo, en un tono optimista, divertido y esperanzado. «Yo, precario», editado por Los Libros del Lince y con portada de Miguel Brieva y prólogo de Manuel Rivas, es el primer libro del autor y va ya por su segunda edición. Probablemente, buena parte de su éxito se deba a que se está escribiendo mucho sobre la crisis, pero muy poco por quienes sufren esa crisis. Este martes día 7 de mayo, López Menacho presenta «Yo precario» en el Foro Auzolan de Iruñea.
Ha pasado de ser un hombre sin cara, un hombre-chocolatina, a un escritor mediático. ¿Cómo está viviendo esa esquizofrenia?
Pues con asombro, emocionado, abrumado y con un pelín de vértigo. Demasiados medios en muy poco tiempo, televisiones, radios, prensa escrita. Uno espera que su libro tenga eco, pero nunca un aluvión en tan pocas fechas. El tema de la precariedad laboral, la situación que vive el país y la manera de funcionar de los medios ha sido determinante en este aspecto. Intento vivirlo con honestidad y sinceridad, siendo yo mismo en todo momento.
¿Cree que buena parte del éxito de «Yo, precario» se debe a la empatía, a la generalización de la precariedad en todos los ámbitos?
Sin duda. Muchas personas que no pasan por su mejor momento laboral me han escrito y me han contado su realidad y no han dudado en señalar que se sienten identificados. Y ellos mismos han sido grandes impulsores a la hora de dar a conocer el libro. Hay pocos libros escritos desde la precariedad (y muchos sobre la precariedad), y de alguna manera se han visto reflejados. No puedo más que agradecer el esfuerzo, porque para un precario, adquirir un libro es hacer un esfuerzo muy grande.
En el libro dice que en algún momento de su vida interiorizó que alguien es un ser social cuando tiene trabajo y puede ganarse la vida con él. ¿Es el libro una reflexión sobre la precariedad laboral o vas más allá y cuestiona el trabajo en sí, como algo que acaba definiendo quienes somos?
Me define a mí como ente pensante aunque, paradójicamente, intentara ser más un espectador, los ojos del lector, que un actor. No siempre lo logré. Me planteo muchas cosas que, irremediablemente, se filtran: ¿Cómo hemos llegado a construir una sociedad así, adicta al capital económico? ¿Por qué este inmenso culto al trabajo? ¿Es éste el camino que queremos?
Uno de los valores que intenta resaltar y defender es la dignidad en el ámbito laboral. Pero, ¿cómo se mantiene esa dignidad ganando cuatro euros a la hora?
No se mantiene. Esos trabajos son indignos. Pero indignos por parte de quien paga ese dinero por hora e indignos si los que ganan beneficios aprovechan y hacen un ERE para ganar más. La responsabilidad de dignificar el trabajo tiene que ver con todos los estratos laborales: Gobierno, empresarios y trabajadores. Sólo la empatía, el trabajo común y la buena voluntad de las personas pueden actuar en este sentido. ¿Pero están los de arriba dispuestos a ello?
El libro es muy optimista, siempre intenta sacar algo positivo de las peores circunstancias, aprender o «utilizar» su posición, rentabilizar la precariedad o ajustarle cuentas. ¿Cree que en una situación como la actual es esa la actitud que debemos tomar; que el humor, la confianza en la gente, etc. son valores para el cambio?
Es inevitable agarrarte a los mejores valores del ser humano para salir de una situación así. Cuando el trabajo se te hace pesado y la economía es una cuerda que se te anuda al cuello, intentas recuperar la esencia del ser humano. Los valores positivos, la alegría, el humor, la esperanza, la amistad. Eso no debemos de perderlo y a mí los niños me ayudaron a recuperarlo. Tuve un enorme momento de bajón cuando me atracaron en pleno Carrer de Badal pero, de alguna manera, también me sirvió para fortalecer mis convicciones. Tenemos la obligación de luchar por cambiar una realidad así.
¿Y hasta qué punto tuvo que ver en esa actitud el hecho de que estuviera escribiendo a la vez unas crónicas sobre el trabajo precario? ¿Habría tenido la misma tu actitud si no fuera escritor?
La literatura me acogió en sus brazos, me atrapó y me sirvió para verlo todo de otra manera. Fue indispensable en todo el proceso. Aunque por mi manera de ser, soy consciente de que escribiera o no, iba a trabajar de igual manera (ya lo he hecho muchas veces antes y lo he hecho muchas veces después en trabajos así). De no escribir, simplemente, lo hubiera pasado peor.
Para acabar -y para volver al principio-: el éxito de «Yo, precario» le ha ayudado a salir de la precariedad, a dejar definitivamente los trabajos de mascota o similares, o tal ves es la literatura es uno de los trabajos más precarios...
Casi nadie vive de la literatura en España (y menos yo). Es muy pronto para saber en qué me ha repercutido este libro económicamente. Lo que sí me ha abierto es un sinfín de contactos profesionales que tengo la esperanza que cristalicen en algo más cercano a la escritura. De cualquier manera, a día de hoy me gano la vida como redactor publicitario y sigo haciendo trabajos de promociones y cosas así. Trabajos que, no me canso de decirlo, veo muy dignos y honrados.
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Fotos de la presentación en Pamplona (Peña Anaitasuna)
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Fotos de "Primera persona"
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PRIMERA PERSONA
lunes, 6 de mayo de 2013
EN UN "ESPECIAL ESCRITORES SUCIOS"
Carlos Salcedo Odklas me dedica un post especial en el blog de Escritores sucios, con motivo de la publicación de La tristeza de las tiendas de pelucas. Un honor
http://escritoressucios.blogspot.com.es/2013/04/especial-patxi-irurzun.html
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EN PRIMERA PERSONA
La foto es de José Manuel Vara, del escaparate de la librería Laie del CCCB de Barcelona, en la que sale un tal Bolaño y algún otro al lado de mis libros. Magnífico fin de semana en el festival Primera persona, ya contaremos más adelante. Aquí, ahora lo que fue saliendo en prensa los días anteriores, en plan "Dos escritores navarros junto a un premio Pulitzer":
Diario de Navarra:
http://www.diariodenavarra.es/noticias/mas_actualidad/cultura/2013/04/30/dos_escritores_navarros_festival_primera_persona_115965_1034.html
Diario de Noticias de Navarra:
http://noticiasdenavarra.es/2013/05/01/ocio-y-cultura/cultura/el-festival-primera-persona-acoge-a-ray-pollock-auslander-y-junot-diaz
Diario de Noticias de Alava:
http://noticiasdenavarra.es/2013/05/01/ocio-y-cultura/cultura/el-festival-primera-persona-acoge-a-ray-pollock-auslander-y-junot-diaz
Gara:
http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130501/400605/es/Festival-literatura-autobiografica-Barcelona
Europa press:
http://www.europapress.es/catalunya/noticia-primera-persona-dobla-sesiones-acoge-creadores-ray-pollock-auslander-junot-diaz-20130430130659.html
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PRIMERA PERSONA
EN POMPAS DE PAPEL
El pasado domingo en el programa Pompas de papel de Radio Euskadi hablaron (y muy bien) de "La tristeza de las tiendas de pelucas". A partir del minuto 17.
Y esto en el blog:
PATXI IRURZUN
La tristeza de las tiendas de pelucas (PAMIELA) 107 páginas
Patxi Irurzun (Iruña, 1969) es un todo terreno de la literatura. Desde 1989 ha publicado novelas, libros de relatos y de viajes, mucha literatura infantil y juvenil, y ha coordinado las antologías Resaca/Hank Over, un homenaje aBukowski, y Simpatía por el relato, historias escritas por rockeros. Además ha ganado multitud de premios, entre ellos el de Creación Literaria del Gobierno de Navarra. A pesar de todo aún le queda tiempo para dirigir la revista literaria digital Borrasca y para transmitir su amor por la escritura a través de su blog. La tristeza de las tiendas de pelucas reúne trece relatos, alguno ha sido premiado y muchos han aparecido en distintas antologías. Relatos rabiosamente actuales, con crítica social como puñetazos y el habitual humor ácido y descacharrante de su autor. Toca pensar y reír
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UNA RESEÑA EN RUTA 66
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La tristeza de las tiendas de pelucas
domingo, 28 de abril de 2013
RESEÑA PELUCONA EN "DEBORAH LIBROS"
Tardé casi cuarenta años en leerme un libro de un autor "paisano". No sé si es bueno o malo pero la espera ha dado sus frutos y que llegase a él por Jorge Nagore no cuenta porque creo que ambos son amigos. Yo a este señor no le conozco de nada, vaya por delante. Conjunto de relatos en los que Irurzun reparte contra la monarquía, la situación social actual, los estropicios de la fama, idas de olla varias, y mete alguno intimista para redondear el panorama. Me ha gustado el salpicón de realidades, pero creo que resplandece cuando se mete a fotografíar las miserias del respetable, "Peaje" lo situaría en lo alto del podio. Precisamente ayer leí en la red que ya empiezan a etiquetar el asunto como "Literatura del desencanto". Con la que está cayendo suena casi a eufemismo. No sé cómo resolverá Patxi las distancias largas pero en las cortas, al menos en estos cuentos, merece la pena. Lo he disfrutado.
Recomendación: a gustosos de relatos cotidianos y surrealistas sobre lecho social regados con ironía. A "los de aquí de toda la vida" también, esto se hace aquí mismo, y nosotros sin enterarnos...
NOTA DE PRÉSTAMO: Doy por más que amortizada la compra del Sant Jordi en ese mar de novedades industriales al por mayor que eran las casetas de la pseudo-feria.
Recomendación: a gustosos de relatos cotidianos y surrealistas sobre lecho social regados con ironía. A "los de aquí de toda la vida" también, esto se hace aquí mismo, y nosotros sin enterarnos...
NOTA DE PRÉSTAMO: Doy por más que amortizada la compra del Sant Jordi en ese mar de novedades industriales al por mayor que eran las casetas de la pseudo-feria.
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La tristeza de las tiendas de pelucas
LAS PELUCAS TRIUNFANDO EN EL DÍA DEL LIBRO
Minuto 25:50: "Patxi Irurzun, nos han pedido bastante..."
En La Hormiga Atómica se vendió muy bien el último libro de Josep Fontana, El futuro es un país extraño, así como 'La tristeza de las tiendas de pelucas', del pamplonés Patxi Irurzun, y Twist, de Harkaitz Cano.
Diario de Noticias
LA CABEZA DEL GOBERNADOR. VENDETTA EN DONOSTI

Crónica para Ruta 66.
Jean Lafitte, corsario vasco de azarosa vida, inspira una de las canciones del último disco de Vendetta. El autor de la letra, el escritor Patxi Irurzun, habla en esta crónica de un concierto de los navarros en Donosti sobre las aventuras del pirata de Iparralde y la gestación de la canción.
Al atardecer, desde la terraza de Guardetxea, en la falda del monte Urgull, se ve acercarse surcando sigilosamente el mar al corsario vasco Jean Lafitte, mientras los músicos hacen la prueba de sonido y los vasos vacíos dispuestos para que cenen antes del concierto bailan ska sobre la mesa, sacudidos por las vibraciones.
Los músicos son los navarros Vendetta. Fuimos, somos y seremos, es el título de su último disco, y andan presentándolo de aquí para allá, para regocijo de la chavalería. Hoy toca Donostia. Guardetxea les recuerda a lossquat suizos —comentan mientras dan buena cuenta del arroz con verduras que les han preparado los de la Asociación Banda bat—. Salas pequeñas, trato familiar, un público fiel y entregado… Como único reproche, una tendencia al veganismo que no siempre casa bien con sus estómagos carnívoros.
Después de la cena, salimos a fumar. Hace una semana el viento era un puñal de hielo en el rostro, pero hoy la noche es primaveral. El monte ha roto a sudar y un olor a vegetación traspasa pieles y ventanas. A los lejos, el mar se ha tragado un sol como una naranja y Jean Lafitte y su tripulación ya han debido de desembarcar en la playa y entrar a la ciudad con los cuchillos en la boca. Yo estoy aquí por su culpa. Javiero Etxeberria, guitarrista y cantante del grupo, a quien conozco desde los tiempos duros, en la fábrica, me pidió que escribiera una letra para una canción del disco. Salió Jean Lafitte, la historia del corsario que algunos afirman que nació en Baiona, donde nacían, entre montañas azules y mares verdes, los corsarios, y otros que lo hizo en Haití, o en Nueva Orleans, junto a la casa del sol naciente, allá donde se hizo pirata. En nuestra canción Jean Lafitte es sin lugar a dudas un pirata vasco, porque los vascos, como diría Marc Legasse, nacen donde quieren, allá donde sobre sus cabezas no haya una bota que tape el sol. Jean Lafitte es vasco como lo son Buenaventura Durruti, The Clash o Emiliano Zapata. Y como a la de tantos otros piratas y a tantos vascos a la cabeza de Jean Lafitte le pusieron una recompensa aquellos que no entienden que hay cosas, como la libertad, que no tienen precio. Puestos a poner precio, Jean Lafitte dobló la oferta y ofreció 1500 guineas a quien le trajera la cabeza del gobernador de Nueva Orleans. 1500 y un barril de ron.
¡La cabeza del gobernador, de la gobernadora, del rey, una guillotina en mitad del Bulevar, o de Carlos III!, se oye ahora el clamor, elevándose hacia el cielo desde las calles y tejados de Donostia, desde los bares y las cafeterías; ¡La cabeza del gobernador!, reclaman con rabia en los cuartos de estar, frente a los bustos parlantes de los telediarios, o en las manifestaciones (esta tarde ha habido dos o tres en la ciudad), en todas las conversaciones; ¡La cabeza, la cabeza del gobernador!…
En Guardetxea, mientras tanto ya ha empezado a llegar la chavalería, las puertas se han abierto, el olor de las plantas en flor se mezcla con el del hachís y el tabaco de liar. El público de Vendetta es muy joven y la música del grupo (ska, pop, reggae, rock…) tan vieja como la rebeldía y la diversión juvenil. Todo, sin embargo, está tranquilo, justo antes de que empiece el concierto. Hay huecos en la barra, se puede ir al baño y encontrarlo limpio, no hay gritos, ni peleas, ni nadie demasiado borracho. Me sorprende. Pienso en los conciertos a los que yo iba cuando tenía 18 años y no tiene mucho que ver. Es mucho mejor así, por supuesto. Luego, cuando comienza la música, los chavales saltan, bailan, corean las canciones. Vendetta es pura fiesta, una máquina energética, una tripulación pirata. Las tripulaciones piratas las componían casi siempre los desheredados de la tierra, los muertos de hambre, los marginados, los descreídos, los malditos, los nadies, aquellos que solo podían vivir, a los que solo dejaban vivir en el mar, donde no existían fronteras ni dueños ni credos ni otra ley que la de las mareas, el viento, el sol y las tormentas. Los piratas únicamente bajaban de sus barcos para despojar a los poderosos y a quienes agachaban la cabeza ante ellos o, en ocasiones, para intentar fundar sociedades libertarias. Cofradías de piratas, como los hermanos de la costa, intentaron establecerse en tierra, en pequeñas islas como Tortuga, y vivir rigiéndose por una especie de socialismo utópico. Los piratas nombraban a sus propios capitanes, repartían equitativamente los botines…
En Vendetta tampoco hay un líder, un front-man, cada miembro del grupo es protagonista. Su repertorio es su cofre del tesoro y en cada canción lo abre uno de ellos. Pello, trombón y voz en los medios tiempos, cuando la música tiene voz de mujer joven; Rubén, trompetista y agitador de la revuelta; Luisillo Kalandrakas, el más pirata de todos; Enrikko, una batería que es puro infierno; Javiero, el hombre tranquilo debajo del escenario, sobre él John Wayne cruzando una pradera verde como una fuerza de la naturaleza.
A mitad del concierto redobla el tambor de Jean Lafitte y Javiero me nombra, pero nadie me reconoce, y yo puedo seguir afilando el lápiz en la sombra. “Por las calle de New Orleans, anda Jean Lafitte”, arranca la canción. Hay decenas de leyendas sobre Lafitte: hijo de una judía española sefardí perseguida por la Inquisición, dandi y vividor en Luisiana, traficante de esclavos, cartógrafo en Arkansas, desaparecido misteriosamente en Yucatán, inspirador del poema “El Corsario” de Lord Byron, sufragador con el dinero de sus abordajes de la publicación de “El manifiesto comunista”… “¡Yo soy Jean Lafitte!”, corea el estribillo el público. Y entonces lo comprendo. Ellos, todas esas chavalas y chavales, son la tripulación. Jean Lafitte ya ha tomado la ciudad y los ha enrolado. Ahora comienza la Vendetta. ¡La cabeza —reclaman—, la cabeza del gobernador! ¡Y un barril de ron!
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RESEÑA DE 'OH, JANIS' EN GARA
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martes, 23 de abril de 2013
EN LA TELE
A partir del minuto 11:25
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La tristeza de las tiendas de pelucas
PRESENTACIONES EN PAMPLONA & MONDRA (Peña Anaitasuna)
Grandísima noche ayer en la peña Anaitasuna de Pamplona, presentando 'La tristeza de las tiendas de pelucas'. Gran idea (potes y libros), gran asistencia, gran ajoarriero (lo hice yo), gran ambiente... Muchas gracias a todos los que vinisteis, os llevasteis mi libro -gran libro-, os acercasteis para que lo firmara... Y muchas gracias a Carlos Erice, y a la peña por el detallazo del pañuelo personalizado. Una gran noche, sí, señor
Y el día anterior, en Mondra, en el gaztetxe. El ajoarriero de Iruña estaba tan bueno porque lo anduve paseando previamente por allí, para que le dieran los aires del Amboto. Un día inolvidable, otro más, con Josu Arteaga & famili, y no solo por la alubiada que nos prepararon, también por la compañía, Oscar Yegua verde Beorlegui, Kutxi, Iosune, Tasio, Peru... Lo pasamos de maravilla. Gracias a todos los que se acercaron al gaztetxe. Volveremos.
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UNA RESEÑA EN ZARAGOTA, por Octavio Gómez Milián
Cada vez que me acerco a uno de los libros de Patxi Irurzun sé que saldré del encuentro con una sonrisa, un poco de inquietud vital y unas buenas dosis de ternura. Irurzun, uno de los mejores cuentistas de su generación, de la mía y de la próxima, tiene la habilidad de lo cotidiano y el buen gusto del que sabe que la risa es la mejor herramiento en estos tiempos de rabia. El relato con el que se abre este volumen, Mi padre, los libros Reno, Ned Flanders y los beats, todo en la misma frase es de una melancolía incontenible. Un relato que emociona, casi frisando el diario íntimo, un espacio en el que Patxi se siente cómodo y que domina a la perfección como lo demostró en su libro Dios nunca reza. Nada de bruscos ritmos de batería (uno lo entendería así puesto que estaba incluido en una antología de homenaje a los beatniks: Beatitud que coordinaron Vicente Muñoz y Nacho Escuín ), para el ácido compuesto allí está Reliquias y jorobas, miedo y asco en la meseta, el auténtico relato para los amigos del Dharma. El año de la lengua azul es un viaje psicótico al corazón de una de las manifestaciones patrias que más seducen a Patxi, los Sanfermines. Amor y odio para un pamplonica que busca su lugar entre la tradición y el cachondeo, entre el ayer calimochero y el hoy de mañanas en parques aguantando el olor a orín.Peaje juega con la chispa apagada de los barrios rebeldes, obreros cansados que no saben que Ballan y Patxi Irurzun escriben sobre ellos, como tampoco nadie recuerda a los cantantes melódicos imposibles en Superpop (un regalo de Patxi, gracias amigo) u homenajea con tanto gusto a la subcultura andergrauncon un tributo muy retorcido a Celine en el relato real (por la parte monárquica, más que nada) que es Espejo de príncipes. He tenido el placer de compartir antologías, fanzines e incluso habitaciones de hotel con Patxi (nada de cama, eso es un tema de cuando éramos jóvenes) y cuando llega a mis manos la nueva entrega de Vinalia Trippers busco en el índice el relato de Irurzun y es el primero que devoro: en este libro aparecen la tristeza pop de un hombre araña desolado en la onda de "El adversario" de Carrere en "El vértigo de Spiderman" y una especie de inquietante guiño a la imaginería de Chicho Ibáñez Serrador y sus pueblos abandonados en "El censo del miedo". Estos son dos de los mejores relatos de un libro sobresaliente en el que la pluma de Patxi alcanza su expresión máxima, donde se define el estilo único de Irurzun es en¿Para qué vamos a perder el tiempo hablando si podemos arreglarlo a hostias?,homenaje a las películas del oeste, a la sociedad que lo rodea, al oscuro y risible mundo que nos toca vivir.
Un gran libro. Como siempre.
Un gran libro. Como siempre.
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miércoles, 17 de abril de 2013
EN EL DIARIO VASCO (2)
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La tristeza de las tiendas de pelucas
EN LITERATURAS.COM. Reseña de Esteban Gutiérrez Gómez
Según el diccionario, «entrañable» es un adjetivo que viene a calificar a una persona, objeto o a un acto como íntimo, como muy afectuoso. No parece muy apropiado calificar de «entrañable» un libro de cuentos de Patxi Irurzun, dada su merecida fama de escritor cañero, comprometido, irreverente, antisocial y nada oficialista; sin embargo, es el calificativo que me viene a la cabeza cuando acabo de leer La tristeza de las tiendas de pelucas.
En esto del cuento, Patxi es un maestro, uno de los mejores. Sabe condensar en unas pocas páginas una historia, atrapa al lector desde el primer párrafo y no lo suelta hasta el final, con la respiración contenida. Mantiene la tensión narrativa, sabe salpimentar los momentos íntimos en el relato, darle la distancia precisa, esconder la información para que sea el lector el que la descubra entre líneas. Maneja todos los mecanismos que la narrativa breve ofrece al escritor, y sabe utilizarlos en el momento preciso en el que la historia, el cuento, lo demanda (punto de vista del narrador, estilo) para conseguir el efecto deseado.
He pasado unas horas divertidas, con relatos en los que podía adivinarse una ironía tan afilada como el escarapelo de un cirujano. «El vértigo de Spiderman» es un buen ejemplo de esa puya contra la actual sociedad, consumista y deshumanizada, aunque hay más referencias. «Fray Spray» es uno de mis relatos preferidos. Las andanzas del alberguero al que le roban los peregrinos del Camino de Santiago es una de las más divertidas y tristes a la vez, combinación agridulce que Patxi utiliza con maestría en muchos otros cuentos. Pero entrañables son en verdad los cuentos con los que se abre y cierra el libro. «Mi padre, los libros de Reno, Ned Flanders y los beats, todo en la misma frase» es en realidad un homenaje a la figura de su madre, que ejerció también de figura paterna con él y sus hermanos desde que el padre muere en un accidente. Una historia real, porque Patxi Irurzun busca lo extraordinario en lo cotidiano, y sabe encontrarlo y ofrecerlo al lector. Y entrañable es «El cangrejo valiente», una metáfora de la vida vista por un niño, mejor dicho, escrita desde el punto de vista de un niño, con toda la indefensión que le otorga su inocencia.
En resumen, otro libro imprescindible del escritor navarro, como sus diarios (Dios nunca reza y Atrapados en el paraíso) y el resto de su producción narrativa (tanto las novelas, como los libros de cuentos, que son bastantes, y que recomiendo). Unas lecturas que se agradecen, porque nos emocionan. En los tiempos que corren (malos tiempos) la literatura de Patxi Irurzun nos permite por un lado reírnos de la realidad y por otro enternecernos con las historias íntimas, muy afectuosas, que esa realidad ofrece.
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martes, 16 de abril de 2013
El mundo al revés y Patxi Irurzun. La tristeza de las tiendas de pelucas (Reseña en Factor Crítico por Miguel Ángel Mala)
El título recuerda, salvando las distancias, a ese verso de Neruda que decía: «el olor de las peluquerías me hace llorar a gritos…», sólo que referido a las tiendas de pelucas, y podríamos decir: el olor de las pelucas en las tiendas de pelucas me hace reír a carcajadas, imagino que ésa es la tristeza a la que se refiere Patxi Irurzun, porque la mayor parte del libro es sencillamente descojonante.
Como suele suceder en estos casos, la colección del navarro está sembrada de relatos dispares. Cada uno de ellos constituye una isla en un archipiélago de estilos e intenciones. Desde la parodia del western en «¿Para qué vamos a perder el tiempo hablando si podemos arreglarlo a hostias?» al simbolismo pesimista de «La vida es un autobús», del realismo fantástico de «El año de la lengua azul en la ciudad del mundo al revés» a la narración infantil de «El cangrejo valiente». Sin embargo, el trabajo del lector avisado consiste en descubrir los hilos casi invisibles que unen unos relatos con otros.
A mi parecer, dos son los puntos cardinales de la escritura de Irurzun. El primero, cierta bonhomía que podríamos denominar «moral sencilla», de tintes casi siempre sociales, en la que se transparenta la escala de valores de un Philip Marlowe hispánico. Estos serían, más o menos, los siguientes:
- Apología del hombre común.
- Desconfianza hacia las instituciones en general y sobre todo hacia las más rancias como la Iglesia, los partidos políticos, los clubes de fútbol y las Sociedades de Autores.
- Gusto por el sexo femenino, en todas sus variantes y cerdadas.
- Apología del macho ibérico.
- Cierta tendencia sentimental hacia el amor visto como cura de todo mal, y la fraternidad humana como epítome de todo amor.
Si esto quedara ahí, Irurzun sería una especie de Hemingway disminuido, un progre lleno de resentimiento hacia todo y todos los que no le han bailado el agua.
Pero no es así.
Y no lo es porque, en ese arsenal de aparente topicidad, surge el humor en su último estadio, lo que viene denominándose desde hace mucho tiempo parodia. Una parodia que a veces raya la sátira. Y ahí es donde el inconformismo se torna una carcajada visceral, exenta de cortapisas morales. Y es ahí donde más me interesa nuestro autor.
El ilustre erudito ruso Mijaíl Bajtín afirmó que la parodia era el género terminal. Muchos otros habían observado ya que en los movimientos artísticos había fases, y que éstas eran más o menos las siguientes:

Fase primigenia: nace un estilo, una cultura, un modo de interpretar el mundo.
Fase clásica: se consolida.
Fase barroca: se exagera.
Fase manierista, rococó, helenística, etc: se alambica hasta la extenuación.
Pero sólo Bajtín vio que, cuando ya se había hecho todo lo que se tenía que hacer con un estilo, una cultura, un modo de interpretar la realidad, aún quedaba reírse de todo ello.
Y ahí es donde surge la parodia, la inversión de valores, la imitación burlesca que pone arriba lo que está abajo y abajo lo que debiera estar arriba, algo que llevamos en nuestra propia naturaleza. No es más que la risa báquica, el carnaval, el aquelarre de las brujas dedicando sus orgasmos al macho cabrío… No es casual que Irurzun mencione el mundo al revés en uno de los relatos, porque La tristeza de las tiendas de pelucases, en suma, el mundo al revés de Bajtín ubicado en la contemporaneidad más efervescente de una España a la deriva.
Irurzun es el Rabelais español, un cachondo con cierta moralidad –que espero pierda poco a poco como escritor-, un tipo que ama la literatura y por ello no sería capaz de prostituirla. Porque de eso se trata, de dar placer gratis, sin cobrar, sin pagar peajes que vuelvan las obras un mercadeo indecente de lo políticamente correcto, de la moda, de los festines de las grandes editoriales.
Por eso nos narra unos San Fermines con avestruces en lugar de toros:
los toros siempre me han parecido unos bichos algo cabezones (…) El avestruz, por el contrario, obra de un modo igualmente estúpido, pero al menos da muestras de una mente imaginativa, pues espera llegar con su cuello enterrado en la tierra hasta un mundo antípoda, hasta una ciudad del mundo al revés en donde los avestruces corretean felices y despreocupados porque allá la muerte no existe
Por eso nos habla de dos locos montados en una ambulancia que secuestran del Monasterio de Yuste «el busto del caballero de la legión tebana de San Mauricio, que aparecía en un retablo junto a alguna reliquia de algunas de las once mil vírgenes…». Por eso nos habla de un cura rural que se dedica a sabotear la construcción de un hospicio de peregrinos público armado de un aerosol, a lo grafitero. Y por eso introduce a los protagonistas de Verano Azul y hace que un cantante pop —o superpop— desvirgue a una aún núbil e inocente Bea y le estampe una televisión en la cabeza a Pancho. Porque es su forma de sacarnos de la realidad como una droga psicodélica y hacernos ver las cosas desde otro punto de vista: el del puro y simple descojone.
Aunque, por supuesto, cabritean entre las páginas de este libro muchas referencias literarias, cinéfilas, históricas, desde la generación beat a Los Simpson, de Spiderman a los libros Reno y las Pulp Fiction. Hay incluso guiños a autores afines, como podría ser la mención de Oláriz en «Fray Spray», haciendo que los hechos tengan lugar en el pueblo inventado por Josu Arteaga en su Historia Universal de los hombres gato.
Y es que el corazón de los habitantes de Oláriz es negro y tiene pelos, seguro, y el del párroco que defiende a capa y espada el prebostazgo de su refugio para peregrinos, único medio de manutención, también. Y eso me encanta. Como me gusta el homenaje a Verano Azul y a los ochenta, y la caricatura del cantante pop que pierde su melena y sólo sueña con recuperarla mediante un implante en la clínica Svenson emulando a José Bono. O el desfogue al más puro estilo de Dostoievski en «Espejo de príncipes».
Lo único que le reprocho a Irurzun es que trate de justificarse en muchas ocasiones y que explique lo que está por debajo para que deje de estar por debajo y pueda entenderlo todo el mundo. No creo que un escritor deba justificarse nunca, ni siquiera si escribe sobre un tipo que lleva una camiseta con la cara de Celine. Sabemos que Celine era filonazi, o eso dicen, pero no es necesario explicar que un escritor puede escribir muy bien y ser una mala persona al mismo tiempo. Sencillamente, no hace falta. Y tampoco que nombre explícitamente «verano azul» cuando el lector debería haberlo deducido casi desde el principio. El que lo entienda, bien, y el que no, pues también bien. Pero explicar las cosas, no señor. Es un modo de rebajar la literatura, creo yo. Un modo de querer ser entendido por quienes, de cualquier manera, jamás leerían tus escritos.
Por lo demás, el libro es delicioso.
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EN MONDRABERRI & DIARIO VASCO (1)
Mondraberri 1
Antzerkia, literatura, internazionalismoa eta feminismoa aste honetako egitarauean
Aurrera darrai Arrasateko Gaztetxearen 22. urteurreneko egitarauak. Bihar bertan preso politikoen nazioarteko egunean parte hartuko dute gaztetxekoek, eta astebururako antzerkia, feminismoa eta literatura izango dira.
Testua: Mikel Arregi Askasibar / Argazkiak: AGAKO / 2013ko apirilaren 16a, martizena
Joan den asteburuan bazkari herrikoia ospatu eta gero aste honetan aurrera jarraituko dute gaztetxekoek AGAKOren 22. urteurrenerako prestatu duten egitarauarekin. Bihar bertan, eta Arrasateko Askapenarekin eta Nubi Elkartearekin batera Nazioarteko Preso Politikoen Egunaren aitzakian antolatu diren ekimenetan parte hartuko dute. Arratsaldeko 18.00tatik aurrera Saharako preso politikoei gutunak idazteko aukera egongo da Herriko plazan, bertako musikak girotuta, tea hartzeko aukera ere izango dute bertara hurbilduko diren herritarrek.
Ostegunean "Maracas para dos" taldeak emanaldia emango du berriz Kooltur ostegunetako beste emanaldi baten, eta horren ostean antzerkia izango da eguakotx gauean. Karrika Antzerki Taldearen eskutik "Lurra Astinduz" antzezlanaz gozatzeko aukera izango da 22.00tatik aurrera.
Zapatuan berriz feminismoa izango da protagonista gaztetxean. Emakume Txokoak bere hamargarren urteurrena ospatzeko antolatu dituen ekimenek gaztetxean egingo dute geldialdia. Kulturaten egin behar diren jardunaldiei amaiera emateko emakumeentzako jai feminista egingo dute zapatu gauean, Belen Nevado DJaren eta zenbait musikariren emanaldiekin.
Aste honetako egitaraua isteko berriz, literaturaz jardungo dute domeka arratsaldean.Patxi Irurzun idazle iruindarrak "La tristeza de las tiendas de pelucas" bere azkeneko lana aurkeztuko du, eta Oscar Behorlegik gauza bera egingo du "La insumisión en Navarra" liburuarekin.
Informazio gehiagorako sartu Arrasateko Gaztetxearen webgunean
Mondraberri 2
Patxi Irurzun eta Oscar Beorlegui idazleak domekan gaztetxean
Literaturari tartea irekiz, domeka bi libururen aurkezpen eguna izango da gaztetxean. Arratsaldeko 18:30etatik aurrera, Patxi Irurzun eta Oscar Beorlegui idazle nafarrak izango dira gaztetxean. Irurzunek La tristeza de las tiendas de pelucas liburua aurkeztuko du. Bertan, idazleak ohiko estilo zuzen eta ironikoan eskaintzen ditu 13 ipuin, askotan, estilo tragikomiko batean. Umorea eta tristeziaren oreka ematen da liburu honen orrialdeetan eta bertan, gizartearen aurpegi zikin ugari azalera ateratzen ditu Irurzunek.
Bestalde, Oscar Beorleguik La insumisión en Navarra: Memoria para tiempos de desmemoria liburua aurkeztuko du arrasatearren aurrean. Liburu hau, molde autobiografikoan idatzia, Iruñeko intsumisioaren urteetan kokatzen da, 80 eta 90. hamarkadatan, hain zuzen ere, eta garai hartako agertoki musikaleko talde inkonformistei aipamen berezia egiten die idazle nafarrak.
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SIGUE LA GIRA "PONTE LA PELUCA YA"
ARRASATE / MONDRAGÓN
Domingo 21 de abril a las 18:30 en el Gaztetxe. Con Josu Arteaga y Oscar Beorlegui (que presentará su libro sobre la insumisión)
PAMPLONA
Lunes 22 de abril a las 19:47 (se ruega puntualidad) en Peña Anaitasuna (C/San Francisco 14). Abierto al público. Con Carlos Erice
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VICENTE & PATXI
Me gusta esta foto. Somos Vicente Muñoz y yo, creo que en la fiesta por la segunda edición de la antología bukowskiana que publicamos juntos, Resaca/Hank over. Se nos ve satisfechos, hermanados, quizás un poco exhaustos, pero enormemente felices. Vicente y yo nos conocemos desde hace miles de años, hemos intercambiado cartas primero, libros, fanzines, proyectos, después emails, compartimos este blog... Nos hemos visto algunas veces, no demasiadas, no al menos todas las que nos gustaría, pero siempre hemos sabido el uno del otro. Hemos hecho casi todo el camino juntos y seguimos en él. Aunque a veces nos perdamos de vista, siempre sabemos que el otro continúa adelante. El camino suele transcurrir soterrado, subterráneo, a veces por elección propia pero otras, muchas, quizás demasiadas también porque no nos han dejado sacar la cabeza, salir a respirar,a gritar que el aire nos pertenece a todos. Este fin de semana, sin embargo, Vicente y yo y nuestros libros, hemos aparecidos juntos, reseñados en XL Semanal, un mass media, uno de esos lugares en los que no hay sitio para nosotros, una de las fiestas a las que nunca nos invitan. Todo, probablemente, quedará ahí, y nosotros tengamos que seguir caminando por los márgenes, sin desfallecer y de frente. Pero verme ahí, junto a él, me ha gustado también, me ha recordado esa foto, me ha parecido también que tenía algo de esa hermandad y de esa satisfacción por el trabajo realizado, y ha reafirmado la admiración y la amistad tan profundas que siento por Vicente, a quién tanto debo y de quien tanto he aprendido (el tesón, la lucha, la curiosidad, la inquietud...), a quien tanto deben tantos, que se merece mucho más, aunque sea difícil tener más que lo que él tiene. Un abrazo fuerte, mi amigo, seguimos juntos on the road
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viernes, 12 de abril de 2013
MÁS DE UN MILLÓN DE PERSONAS CON PELUCA (Salimos en XL Semanal)
Este fin de semana salimos reseñados en el XL Semanal, que según la OJD es de largo el semanal con más tirada (más de un millón de ejemplares, oiga). Un lujo asiático, que se acrecenta sin duda alguna por la compañía (junto a 'La tristeza de las tiendas de pelucas' también aparece el maravilloso poemario 'Animales perdidos' de mi gran amigo y compañero on the road desde tiempos inmemoriales, Vicente Muñoz Alvarez, y por la firma del reseñista, el gran David Benedicte, nuestro caballo de troya fuera del subsuelo. ¿Qué más se puede pedir? (Bueno, quizás que al menos una de cada mil de ese millón de personas se compraran el libro, y así me hacía el mes).
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jueves, 11 de abril de 2013
ENCIERRO TXIKI
ENCIERRO TXIKI
Patxi Irurzun
Le metió un viaje… Desencajonaban las cabricas, como las llamaban algunos, de un camión aparcado de culo al final de la Estafeta, pero esos a los que les parecían tan inofensivas las vacas del encierro-txikitenían que haber estado allí, cuando una de ellas salió dando brincos, como un misil norcoreano y se llevó a Natxo por delante, lo tiró al suelo y le partió la clavícula en varios cachos. Cabricas tu puta madre. Yo solía aprovechar para visitarle en el hospital cuando por las mañanas iba a ver a mi madre, a la que habían operado de un desprendimiento de retina. Mi madre, que tenía un parche en el ojo que daba a la puerta, decía que sabía cuando llegaba yo por el olor a cuadra que me precedía. Eran algunos de aquellos sanfermines fundacionales, en los que por primera vez íbamos sueltos, y la ropa olía a petardos, champán de doscientas pelas la botella, humo de fortunas sueltos, hierbín y acera, zapatillas y calzoncillos de adolescente priápico…
El marido de la compañera de habitación de mi madre tenía el olfato aún más fino: a Arcadio, que así se llamaba, lo oía saludarme cuando todavía yo estaba por la Avenida Bayona, y aún creo yo que le oirían también en Artajona, de donde era natural.
—¿Qué tal las vacas hoy, muete, se ha descacharrao algún otro? —gritaba, y se reía, los dos se reían, también mi madre, les hacía mucha gracia eso del encierro txiki.
Los padres de entonces eran unos inconscientes, nos dejaban entrar a correr solos y sin poner demasiadas pegas, hasta un poco orgullosos. A todo el mundo le parecía tan normal todo aquello, bah, total son cabricas, bah, así van haciendo cantera, cuando la realidad era que había allá unos terneracos de sesenta kilos de peso abriéndose paso a cabezazos entre una multitud de críos cagados de miedo, un sálvese sin pueda sin primero los niños, en fin, varias clavículas y fémures rotos en plena época de estirones (Natxo, de hecho, no creció mucho más, no sé si tuvo que ver algo el viaje que le metió aquel bicho o las mierdas que empezamos a beber por aquella época: kiwi con vodka, patxarán con naranja, bulumbas… ).
Hoy algo así sería impensable. Todos los niños y niñas llevarían sus cascos reglamentarios, la mayoría de ellos correrían de la mano de sus progenitores y la mitad de estos harían cola después del encierro en vez de para comer churros de la Mañueta para poner una demanda al ayuntamiento. Que me parece todo dabuten, porque aquello era una burrada, muy castica, pero una burrada, claro que ahora los niños también juegan en la nintendo a masacrar gente o tienen que ver pasar vestidos con chistera o traje de roncalesa a delincuentes y tampoco pasa nada.
Eran otros tiempos (gesto melancólico y patéticamente viejuno al leerlo) y yo todavía tardaría muchos años en saber que priápico quería decir que te pasabas la vida empalmado.
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sábado, 6 de abril de 2013
YO SOY JEAN LAFITTE
Yo soy Jean Lafitte
por Patxi Irurzun
Como a la de tantos otros piratas, a la cabeza de Jean Lafitte le pusieron precio los que escriben la ley (o lo que es lo mismo, la historia), aquellos que no entienden que hay cosas como la libertad a las que no se puede poner precio. Puestos a poner precio, Jean Lafitte doblaba el valor de la recompensa y ofrecía 1500 guineas a quien le trajera la cabeza del gobernador de Nueva Orleans. 1500 y un barril de ron.
Las tripulaciones piratas las componían casi siempre los desheredados de la tierra, los muertos de hambre, los marginados, los descreídos, los malditos, los nadies, aquellos que solo podían vivir, a los que solo dejaban vivir en el mar, donde no existían fronteras ni dueños ni credos ni otra ley que la de las mareas, el viento, el sol y las tormentas. Los piratas únicamente bajaban de sus barcos para despojar a los poderosos y a quienes agachaban la cabeza ante ellos o, en ocasiones, para intentar fundar sociedades libertarias. Cofradías de piratas, como los hermanos de la costa, intentaron establecerse en tierra, en pequeñas islas como Tortuga, y vivir rigiéndose por una especie de socialismo utópico, algo impensable en el seno de las naciones. Los piratas nombraban a sus propios capitanes, repartían equitativamente los botines, gozaban de libertad para abandonar la hermandad… (se adelantaron, persiguiendo el sol, a su época, aunque tampoco lograron desprenderse de otros lastres de la suya, y en las sociedades piratas las mujeres no tenían ningún derecho, y los esclavos no eran personas sino parte del botín —el propio Lafitte fue en alguna ocasión traficante de esclavos, pero eso es lo que cuenta la historia, y no nuestra canción—).
La isla Utopía de Jean Lafitte se llamó Barataria, un pequeño reino que estableció en la bahía de Nueva Orleans, en la desembocadura del Misisipi, entre las ciénagas, los caimanes y los hombres libres y salvajes. No es casualidad que Barataria sea también el nombre de la isla cuyo gobierno otro idealista, otro vasco, Don Quijote, ofreció a su escudero. Ni tampoco que Lord Byron, el poeta romántico, el inquieto revolucionario, se inspirara en Jean Lafitte para escribir su poema ‘El Corsario’. Como no lo es que haya quien afirme que buena parte de lo obtenido por nuestro pirata en los abordajes fuera a parar a una cuenta de un banco en París abierta a nombre de unos jóvenes desconocidos llamados Karl Marx y Friedrich Engels para sufragar la edición de un libro titulado “El manifiesto Comunista”.
Hay decenas de leyendas atribuidas a Jean Lafitte: hijo de una judía española sefardí perseguida por la Inquisición, dandi y vividor en Luisiana, cartógrafo en Arkansas, desaparecido misteriosamente en la península de Yucatán… Probablemente el propio Lafitte, antes de que otro escribiera su historia por él, se encargó de lanzar al viento todas esas leyendas, para que los demás lo recogiéramos y las recreáramos y con ellas un mundo que nos pertenezca y que nunca puedan arrebatarnos. Para que reescribiéramos nosotros la historia con nuestros cuentos, nuestras poesías... Y con nuestras canciones.
Conocí al escritor Patxi Irurzun hace muchos años cuando los dos trabajábamos en una fabrica de porcelana. Allí pasábamos mañanas, tardes y noches, hasta algún fin de semana cuando tocaba, entre platos, fuentes y tazas de café.... Más tarde la empresa cerró sus puertas y los dos seguimos nuestro camino con nuestras inquietudes artísticas a cuestas y volviendo a trabajar en cualquier agujero laboral cuando la necesidad económica lo ha requerido. El año pasado me puse en contacto con Patxi con la idea de hacer una letra para una música totalmente tabernaria en la que estaba trabajando. Así nació Jean Lafitte, una de las canciones incluidas en el tercer disco de Vendetta "Fuimos somos y seremos". El resultado no pudo ser mejor y me ha encantado volver principios del siglo XIX y poder cantar desde un rincón de una oscura taberna de New Orleans las correrías de ese viejo Bribón.
Javiero Etxeberria (Vendetta)
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